‘Windows’ es una instalación interactiva desarrollada dentro de la programación de Proyectos Estrella de la Galería Max Estrella de Madrid.

Lugar:
Galería Max Estrella, Madrid

Fechas:
20 Junio – 20 Julio 2019

Max Estrella tiene el placer de presentar como parte de la programación de Proyectos Estrella el trabajo del dúo formado por Cristóbal Baños (Murcia, 1995) y Diego Iglesias (Madrid, 1992), a.k.a. Hyper Studio. Esta exposición se sucede en convivencia con la muestra de Markus Linnenbrink titulada WHOLEWIDEWORLDWONDERFUL. El color y el tiempo protagonistas de la misma, sirven de nexo con Windows, nombre de la instalación interactiva con la que debuta el tándem murciano-madrileño en un espacio galerístico.

El trabajo de Hyper Studio reflexiona sobre el eco de nuestra existencia en el mundo digital, y en las tensiones que se generan entre una presencia artificial y la propia vida real. La dedicación y dependencia en un álter ego desmaterializado, genera una dislexia de identidad y una competencia con nuestra capacidad para tomar decisiones de manera independiente.

“Estar presente es muy difícil, es una cualidad que hemos perdido. Ahora estamos en constante traslación. Nuestros cuerpos, viajan por las nubes de datos que nos rodean ayudados por dispositivos tecnológicos cuyo funcionamiento e implicaciones nunca llegaremos a comprender. Estos dispositivos nos miden, nos conocen, nos reconocen, nos ayudan, toman decisiones por nosotros, nos manipulan e, incluso, nos predicen. Existen.” Explican los artistas.

Windows es capaz de leer la altura, velocidad de movimiento y ver el contorno de la figura de la persona que entra en su campo de acción. Estos datos son recibidos, analizados y traducidos en luz. Esta instalación interactiva es una ventana entre el mundo físico y el virtual.

Esta obra aspira a capturar el tiempo. Por un lado, el instante en que el visitante interactúa con ella, y por otro, el tiempo desde el día que se activa hasta el día que se clausura, registrando todo lo que sucede en su campo de acción. Junto con el tiempo, los cuerpos del público son convertidos en números, formas y color, quedan atrapados en el código de programación ‘Windows’. Así, una parte pasa a incorporarse a ella para siempre. Estas entidades, ahora digitales, tienen un tiempo y un espacio propios. Si nadie entrase nunca en la sala, la pieza permanecería en estado latente, esperando un cuerpo que leer, un tiempo que capturar, porque ella nunca duerme.